Halcón veterano

¡He vuelto! Pues si, aún estoy vivo y feliz, resulta que logré ser aceptado en un equipo de fútbol americano de la liga Masters veteranos ¡y jugué toda la temporada! Fue maravilloso poder estar dentro del emparrillado formando parte de una unidad defensiva, hasta ganamos un par de juegos de siete en total. Contra todos los augurios, sobreviví y estoy listo para la siguiente temporada con el equipo “Halcones de Aguascalientes”. No tengo muchas fotos para testimonio de esta pequeña hazaña personal pero con la que tengo basta.

Algunas personas en el foro de Tackleo.com de plano mejor me recomendaron sentarme en un sillón para ver los juegos por la televisión en la comodidad de mi retiro, pero la verdad, la calentura pudo más y la oportunidad se presentó como enviada por el cielo.
Como ya escribí anteriormente, estaba entrenando fuerte para recuperar la condición atlética con un programa muy recomendable de la infantería de marina americana, además tenía apenas un par de semanas asistiendo diariamente al gimnasio. Un buen día saliendo de la pista encontré entrenando a un equipo de adultos y me acerqué a preguntar, en ese momento me aceptaron y empecé a entrenar diariamente con ellos; dos semanas después estaba alineado como ala defensiva contra el equipo donde jugué mi última temporada en intermedia; Aguilas Reales de Guadalajara, ¿existirá algún mensaje oculto de Dios en esta coincidencia?
En el desarrollo de la temporada hubo de todo, pero afortunadamente nada de serias consecuencias, salvo un compañero que sufrió una hiperextensión del ligamento cruzado anterior en su rodilla izquierda por un bloqueo mal intencionado (siempre habrá ese tipo de gente) pero afortunadamente no requirió más que terapia de rehabilitación y no hubo necesidad de intervención. Lo sorprendente y de lo cual me enorgullezco, para ser franco, es que aún siendo un elemento considerado ligero por mi peso y masa muscular después de la primera sesión de golpeo, fui elegido para una posición en la línea defensiva, lo cual habla de que a pesar del paso del tiempo, no he perdido la forma y la técnica para meter el cuerpo y vaya que hubo que echar el cuerpo para adelante, en esta liga donde te encuentras tackles de más de 100 kilos y donde fue raro encontrar a algún oponente más ligero que yo. Como dicen por ahí, lo que no te mata te hace más fuerte, las primeras semanas de la temporada regular tuve necesidad de echar mano de cuanto paliativo pude encontrar para aliviar el dolor de los golpes, contusiones y torceduras que conseguí con mi esfuerzo en el campo, desde terapias de hielo con fomentos calientes, hasta ungüentos veterinarios, pero para las últimas semanas ya no hubo necesidad de tanto cuidado, mi cuerpo ya estaba adaptado y suficientemente fuerte para soportar y disfrutar el juego. Hubo un partido en particular, el segundo contra “Toros” de Celaya en que pensé que podría terminar mi temporada por el dolor muscular que me conseguí en el cuello, el camino de regreso de Celaya (tres horas) fue muy incómodo.
El caso es que ahora sigo preparándome para la próxima temporada que inicia en octubre del 2010, espero llegar más fuerte, más rápido y con más determinación.

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